lunes, 10 de mayo de 2010

Amor...

Hola amor.
Te resultará raro recibir una carta mía, lo sé. Pero necesitaba escribirte, contarte cómo es mi vida sin ti.
Ya hace semanas que no hablamos, que no oigo tu risa de niño por el teléfono. Que no me sonríes y me dices lo mucho que te gusta mi boca. Que no damos largos paseos o pasamos horas hablando de tonterías. Todo es tan difícil sin ti amor...
¿Cuántas oportunidades nos dimos? ¿Cuántas veces lo intentamos? Tantas que perdí la cuenta. Pero sinceramente siento como si no las hubiéramos aprovechado. Como si nos rindiéramos sin intentarlo una vez más.
Echo de menos tantas cosas. Tiene gracia, una parte de mí todavía siente que me perteneces. Que eres mío aunque ahora sólo pienses en ella. Quizás sea esa misma parte la que me engaña, me hace pensar que alguna vez volverás diciéndome lo mucho que me extrañas, que no me has podido olvidar y que quieres que todo sea como antes.
Pero al mismo tiempo no puedo pensar en eso. Las cosas han cambiado mucho amor.
Es cierto que te quiero, no sabes cuánto. Pero también estos últimos meses me has hecho mucho daño. Lo sabes perfectamente y aún así te da igual. Lo di todo por ti, tú mejor que nadie lo sabe. Aposté por los dos, te pedí perdón, me tragué mi orgullo...
Aunque eso no sirvió de mucho. No te lo pensaste dos veces a la hora de jugar conmigo. No te importó herirme si tú salías bien parado. Eso dice mucho de ti, ¿no crees?

Sólo espero que seas feliz. Que ella te haga feliz. Pese a todo lo que pasó, sólo me quedo con los buenos momentos. Con las sonrisas. Los "te quiero". Algún que otro "te amo". Los abrazos. Los besos...
Todas esas cosas por las que tanto te quería y por las que aún te quiero.

Hasta pronto amor, no pierdas esa sonrisa.

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