sábado, 30 de octubre de 2010

Las cosas son así.


Cuando intentas huir del amor, más te persigue. Cuando quieres negar lo evidente, más pruebas salen a la luz. Cuando intentas ser tu misma, la gente te obliga a ocultar cosas. Cuando deseas ser feliz, aparecen nubes en tu cielo. Cuando decides confiar en alguien, no te lo ponen fácil. Cuando amas con todas tus fuerzas, sientes que no es suficiente. Cuando no te importa apostarlo todo por él, te das cuenta de que ya no está. Cuando te niegan un beso, deseas robarle mil más. Cuando te sonríen, te cuestionas el porqué de esa sonrisa. Cuando piensas que eres insegura, nadie te hace cambiar de opinión. Cuando crees que ha llegado el momento, te gusta pensártelo una segunda vez. Cuando ya no piensas en el pasado, alguien viene reclamando atención. Cuando quieres lanzarte, te dicen que poco a poco. Cuando quieres ir poco a poco, piensan que eres una miedica. Cuando demuestras tus sentimientos, se asustan. Cuando no lo haces, pierden el interés. Cuando crees que ya no puedes más, descubres que aún te queda aliento.

Y es que la vida es una larga serie de contradicciones, seguidas unas de otras. Un rollo, pensará mucha gente. Pero si no fuera así, la vida sería una mierda. Y vivir, carecería de sentido.

Adoro las contradicciones y lo que ello conlleva. Porque cuando quiero estar sola, disfruto de buena compañía y sonrisas cómplices. Y cuando disfruto de esos momentos de compañía.. Siento decir que ahí simplemente disfruto. Me dejo llevar. ¡Que le jodan a las contradicciones!

¿Me estoy contradiciendo?

1 comentario:

  1. Dulcemente contradictoria. Por favor, no dejes de ser tú.

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